El ideal de una vida en sociedad debe regirse desde un marco de igualdad y respeto, donde reine las paz y armonía, donde las personas gocen de verdadera calidad de vida, de un trato digno; lamentablemente la realidad es otra; saltan a la vista las diferencias sociales, el rezago educativo, la delincuencia, el vandalismo, la pobreza, la falta de empleo, la marginación y la discriminación.
Precisamente de la discriminación me interesa hablar en estas líneas, una discriminación como resultado de los prejuicios, considerados como ideas o conceptos erróneos que se tienen de personas o grupos sociales como los indígenas, los homosexuales, las mujeres, los ancianos, etc., concepto que de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española RAE (2010) “prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar, es la opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce poco o mal”, por ejemplo: “los elementos de la policía son corruptos”.
De acuerdo con Muñoz,(2006) los prejuicios se forman en las personas de dos maneras: puede ser por estratificación o por estereotipos; la primera se refiere a la idea de agrupar a las personas, esto con la intensión de entender mejor al mundo, la segunda forma, corresponde a los estereotipos, va más allá de la mera categorización porque generaliza comportamientos, aficiones y sentimientos entre los integrantes de un mismo grupo, por ejemplo “los policías son corruptos, ignorantes, no tienen preparación y prepotentes”. De acuerdo con Muñoz la información que originan los estereotipos puede resultar errónea o acertada, pero exagerada.
Los estereotipos se pueden formar de dos maneras: por correlación ilusoria o por aprendizaje; por correlación ilusoria, cuando una persona llega a padecer en varias ocasiones una misma situación, por ejemplo, si una persona en varias ocasiones ha sido víctima de maltrato por parte de la policía, con el tiempo le resultara desagradable el tener que tratar con estas personas, asumiendo una actitud de rechazo, pensando posiblemente que estos servidores públicos en efecto son como arriba se señala, lo cual no necesariamente resulta cierto.
Los estereotipos también se pueden formar por aprendizaje; en casa los niños aprenden de sus padres el racismo, el desprecio por grupos minoritarios o vulnerables; esto a partir de las actitudes de sus padres, de los comentarios y también de los chistes; como cuando se hacen chistes sobre la gente de raza negra o sobre los homosexuales.
Por otra parte, la sociedad actual al parecer es más abierta, más liberal, pudiéndose pensar que ya sea difícil encontrar personas prejuiciosas, sin embargo, ocurre que ahora son más sutiles, silenciosas y más disimuladas, en algunos casos; situación que a su vez resulta más preocupante, porque hay prejuicios pero es más difícil identificarlos.
Los prejuicios son un mal que afecta a la sociedad, más aún cuando estos se llevan al extremo, rayando en el fanatismo y la violencia; como lo es la homofobia, el ataque a migrantes, el racismo, etc. Situaciones problemáticas realmente graves de los que se tiene registro, como lo es el odio antisemita de los nazis, o los archivos en video de inmigrantes muertos a manos de la policía de inmigración, o la agresión de la que fue víctima una menor de origen colombiano en el metro de Madrid, y muchos ejemplos más, que por problemas de espacio no los mencionare.
A manera de conclusión, diré que los prejuicios son un forma equivocada de pensar; donde se juzga sin conocimiento de causa, o sin argumentos; fenómeno que lastima el sano desarrollo de la sociedad y que acarrea graves consecuencias; sin embargo a pesar de la situación, podemos hacer algo al respecto, comenzando con: combatir las creencias prejuiciosas, reconocer nuestros prejuicios y comprometernos a cambiar, valorar la diversidad, no quedarse callado ante manifestaciones prejuiciosas y no apoyar a grupos que no respetan los derechos humanos, vale la pena luchar por un mundo mejor para nuestros hijos.
• El Universal. (10 de Septiembre de 2010). EL UNIVERSAL.com. Recuperado el 11 de Septiembre de 2010, de http://www.eluniversal.com.mx/notas/707974.html
• Martínez, F. (10 de Septiembre de 2010). EL UNIVERSAL.mx. Recuperado el 11 de Septiembre de 2010, de http://www.eluniversal.com.mx/notas/708091.html
• Muñoz, A. (2006). Cepvi.com Web de Psicología y Medicina. Recuperado el 12 de Septiembre de 2010, de http://www.cepvi.com/articulos/prejuicios.htm
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